lunes, 7 de abril de 2014

¿Se pasa a tu cama de noche?


     Para este artículo seré meramente práctica y dejaré a un lado lo aprendido en la universidad sobre técnicas, que a pesar de funcionar muy bien, sé de una experta de primera mano en el asunto: Mi mamá!

     Y si mi mami sabe mucho es gracias a mi jaja que aún recuerdo claramente como me pasaba a su cama una y otra vez. Lo mejor es que no recuerdo trauma alguno para dejar de hacerlo, pareciera que un día lo dejé de hacer y ya. Es por eso que decidí consultar a mi madre a ver qué estrategia utilizó. Le hice una pequeña entrevista, aunque como notarán hallé más amor de madre que respuestas concretas… o será que su estrategia fue tan simple como eso, aceptarlo con amor?? Ahí dejo esa reflexión en el aire..

¿Con qué frecuencia me pasaba?
R.: Casi todas las noches, por no decir todas

¿Te daba alguna razón?
R.: La verdad es que todo comenzó por mi comodidad, mientras eras pequeñita así era más fácil darte pecho en las noches y de ahí te quedó la costumbre. (El asunto es que yo fui de esas que no soltó el pecho sino a los 3 años jeje)

¿Siempre me aceptabas?
R.: Claroooo (ven, amor puro jaja)

¿Te preocupaba que no dejase de hacerlo?
R.: No, sabía que al crecer tu misma preferirías tu cama.

¿Cuánto tiempo lo hice? ¿Y cómo fue que lo dejé de hacer?
R.: Hasta los 6 años aprox, aunque cada vez con menos frecuencia. Lo que me funcionó fue comenzar a contarte un cuento al acostarte en tu cama hasta que te dormías, o a veces me acostaba un poquito contigo. Luego de eso no lo hiciste más (a menos que tuvieras fiebre o algo así).

     Analizando un poco todo eso, es obvio que fue un poco blandita conmigo, la estrategia de los cuentos se las recomiendo! Lo que no recomiendo es esperar tanto en implementarlo. A veces como madres no les importa tanto, pero debemos entender que también es la cama de papá, y no debemos invadir ese espacio de la pareja solo porque para ti como madre sea más cómodo por aquello de no levantarte en las noches. Rescato el no estresarse demasiado, los círculos pueden romperse en el momento que uno quiera, basta sólo buscar una estrategia y poner manos a la obra, sin atropellar al niño o entrar en pánico.


     Les confieso que disfruté hacerle estar preguntas a mamá. Quedé impresionada de saber esos detallitos de mi infancia que nunca me tomé la molestia de averiguar hasta este día. Si superaron esta situación con otra estrategia explícala en los comentarios!

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